Ménage à trois… más que un trío sexual

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Desde la butaca

Por: Juan Manuel González Hernández.

Hace un par de semanas tenía planes de ver este montaje, porque el título en sí es sugerente y provocativo: Ménage à trois, una forma elegante de llamarle al famoso trío sexual, que por cierto no se ve en escena.

Así, la experiencia de este tipo entre una contadora, un pintor y un periodista desencadena una serie de emociones, necesidades, complejos, reclamos, que seguramente cuando compartieron la cama no se imaginaron que llegarían a surgir.

En la obra, Alejandro Tommasi desaparece por completo a su personaje de Gobernador en la telenovela Corazón indomable, para dar vida a un artista liberal, adicto a la cocaína, que por no sentirse viejo, y mucho menos persignado, acepta compartir a su joven y atractiva pareja con su amigo.

Aunque al principio el papel de Luca es dominante, con el paso de los minutos se va descubriendo un hombre que necesita estabilidad emocional, gracias al trabajo actoral de Tommasi, quien provoca en el espectador sentimientos que van del rechazo a la compasión.

Fernanda Castillo da vida a Damiana, una contadora que, para agradar a su pareja, deja su zona de confort que le dan los números para atormentarse en una rápida comprensión del arte y sus creadores. Además, es interesante cómo en las primeras escenas revela una noticia que confronta a los tres personajes pero, más que con los otros, es una conmoción interna.

La actriz sabe manejar bien la coquetería y sensualidad, pues el baile con el que presenta a su personaje al inicio de la obra sí que nos mantiene atentos, ya más adelante deja ver a una mujer capaz de tomar decisiones, aunque eso implique quedarse sola.

Respecto a Aníbal, que interpreta Sergio Zurita, es el amigo periodista que se ganó el voto de confianza para ser el tercero en la cama de la pareja. Un tipo que por momentos se muestra torpe y mimado, pero que con esta experiencia abre los ojos y descubre que gran parte de su vida ha sido utilizado y lastimado en sus sentimientos.

Para mi gusto, Zurita en ocasiones se escucha muy gritado, aunque reconozco que logra relajar al público cuando su personaje expresa un comentario o hace algo absurdo en momentos de tensión.

Esta historia se desarrolla en un departamento con paredes, puertas y ventanas chuecas; exageradas líneas rectas y pronunciados ángulos, en tonalidades que van del café al naranja, incluso en el vestuario; representando ese mundo de hombres que se ve trastocado por la naturaleza de la mujer.

Así, los altibajos emocionales de Menáge à trois, escrita por Carmina Narro, ponen de manifiesto que los seres humanos somos y necesitamos más que sexo para estar en equilibrio.

Espero sus comentarios aquí o en twitter: @JuanManuelGH. Nos encontramos la próxima semana, con más de lo que se ve en teatro… Desde la butaca.

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