Caos mental, una licuadora de ideas

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Por: Juan Manuel González Hernández.

Desde la butaca…

Esta semana me fui a ver un experimento llamado Caos mental, y en verdad que el título hace honor a la obra, porque el foro lo convierten en algo así como una licuadora donde vacían ideas, y al activarla, el espectador se mezcla con todas ellas a gran velocidad.

En un escenario de 32 metros cuadrados, con una pantalla en forma de triángulo, una actriz y un actor. En esta ocasión, Mahalat Sánchez y Ricardo Rodríguez son personajes desconocidos, sin nombre, sin personalidad definida que abordan una serie de ideas, que van desde un escrito de José Saramago hasta las historias de supuestas abducciones en San Juan de Aragón.

El trabajo físico de Mahalat y Ricardo es destacado, pues sus movimientos los repiten como si fueran máquinas o personajes de videojuegos, una y otra y otra vez, mientras que sus palabras citan, con rapidez, un gran número de personajes, así como situaciones políticas, sociales, económicas, religiosas, sanitarias del mundo moderno, a veces críticas, otras reflexiones y otras más, la mayoría, en tono de sarcasmo.

Llega un momento en que el espectador se aturde de escuchar y ver tantas ideas e imágenes y es cuando le dan un respiro con una coreografía musical. Aunque después regresen a sus movimientos rutinarios.

Lo interesante de este montaje no radica en la súper producción, sino en el planteamiento de las ideas y el compromiso de los actores en escena.

Cuando estamos frente a un proyecto como Caos mental nos saturamos y pensamos que es demasiado, pero al salir de ver este montaje, uno cae en la cuenta de que estamos bombardeados por información en todo momento y no nos damos cuenta porque ya forma parte de nuestro ritmo de vida, pues estamos enterados de más de la mitad de los temas que se plantean en escena.

Esa misma variación de conceptos se fusiona con la iluminación, que a veces se limita a un cenital sobre cada personaje y otras convierte el pequeño espacio en una discoteca.

De pronto transcurrieron ya los cincuenta minutos de la obra, en que esa mujer y ese hombre, enfundados en trajes negros, enfrentaron al público con su realidad.

La dramaturgia de Caos mental es creación de la compañía Los Bocanegra, a partir de una idea de Gerorgina Ságar (quien alterna en la obra), Ricardo Rodríguez y Mahalat Sánchez; bajo la dirección de Ginés Cruz (quien también alterna como actor), “con la intención de generar un nuevo teatro de ideas”, dice el programa de mano del Centro Cultural del Bosque, donde actualmente se presenta esta puesta en escena.

Espero sus comentarios aquí o en twitter: @JuanManuelGH . Nos encontramos la próxima semana, con más de lo que se ve en teatro… Desde la butaca.

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