Silencios, Fuenteovejuna moderna

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Desde la butaca…

Por: Juan Manuel González Hernández.

Anoche me llevé una grata sorpresa al asistir al Teatro Coyoacán a ver una obra que presenta el grupo Nosotros hacemos teatro.

El asesinato de un profesor destapa la cloaca de una preparatoria, todos los alumnos son posibles victimarios, pero también víctimas de sus extorsiones. Son cuatro jóvenes encerrados en un salón quienes exhiben a su fallecido agresor, pero esto los obliga a abrir las heridas que dejaron huellas en sus vidas. Esta es la historia de Silencios.

La dramaturga Mariana Brito (reconocida por el Premio Arlequín el pasado fin de semana por su trabajo como escritora y promotora cultural) teje una gran cantidad de situaciones que viven los adolescentes, que cambian la visión de la escuela como segundo hogar, o mejor dicho, sí se convierte en un segundo hogar donde se reflejan la disfuncionalidad, falta de atención y temores que algunos estudiantes viven en sus casas.

Si de por sí el texto es denso, con la dirección de Felipe Oliva reafirma que no es una trama ligera, pues en escena se desarrollan historias de drogas, sexo, violación sexual y bullying, con un interesante juego escénico, donde los personajes se desdoblan para manifestar sus deseos, temores, pasiones.

Todo esto, contando solamente con el trabajo actoral de cuatro jóvenes en escena, con apoyo técnico de iluminación y sonido. No más. Las notas de The wall, de Pink Floyd, se han vuelto clásicas en historias de temática adolescente, y esta obra no es la excepción.

Aplaudo el desempeño de Amy Lira, Marco Polo Almaraz, Gabriel Martínez y Karina Montes de Oca, pues su misma juventud hace más natural la interpretación de sus personajes, su problemática y su necesidad de romper el silencio que los está haciendo prisioneros.

En ocasiones, los actores tienden a gritar y se pierde el énfasis en algunas ideas que plantea el texto, puede ser por la misma energía natural de su edad, pero también es cierto que los cuatro actores logran escenas cargadas de emotividad que convencen al espectador. Me sorprendió ver el compromiso que tienen en el escenario, se arriesgan a presentar escenas cargadas de crítica social, al sistema educativo y en momentos presentar cuadros de erotismo y violencia física y sexual.

En los carteles y volantes de Silencios se lee: “¿Qué sucede cuando la puerta del aula se cierra? ¿En manos de quién quedan nuestros adolescentes?”, preguntas que seguramente como estudiantes tendrán empatía con los personajes de esta obra; y como adultos haremos una retrospectiva en nuestra vida escolar para reconocer que ser estudiante también tiene sus riesgos y no es tarea fácil. En el mar del sistema educativo también se corren riesgos, pues también existen tiburones dispuestos a atacar.

Vale la pena asistir al Teatro Coyoacán para ¿disfrutar? Silencios, con la Compañía Nosotros hacemos teatro. La entrada es libre y se presenta los lunes a las ocho y media de la noche. Llevan 86 de las cien funciones que se comprometieron a representar, así es que todavía están a tiempo de ver la obra.

Espero sus comentarios aquí o en twitter: @JuanManuelGH . Y ya saben, nos encontramos la próxima semana con más de lo que se ve en teatro. Desde la butaca.

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