Esperando a Godot, el absurdo con calidad.

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Por Juan Manuel González.

El maestro José Caballero registra un acierto más en su carrera con la traducción y dirección de la puesta en escena Esperando a Godot, de Samuel Beckett.

La historia de dos pobres hombres, Vladimir y Estragón, quienes pasan días con la esperanza de ver a Godot, un personaje que nunca llega. En este lapso se cruzan en su camino el manipulador Pozzo y su anciano y cansado sirviente Lucky, arrastrado por una cadena.

La historia, calificada como teatro del absurdo, es aparentemente sencilla pero resulta ser enigmática y complicada, condiciones que el director resuelve con destellos de humor y una fuerte dosis de imágenes que parecen ser sacadas de pinturas renacentistas con temática religiosa.

Y puede ser este otro nexo con una interpretación que le han dado a la obra: donde Godot es un apelativo de Dios, al que los hombres esperan y ven en Pozzo algunos pecados capitales de los cuales están expuestos a contagiarse: gula, pereza, ira, soberbia.

Para hacer más cercana la historia con el público, la creación de los personajes de Vladimir y Estragón (o como se llaman en escena Didi y Gogo) por momentos me recordó a Los peladitos del cine de oro  mexicano, con su tono al hablar y con ciertas acciones.

Es excelente el desempeño interpretativo de los cuatro actores en escena José Antonio Becerril interpretando a Vladimir;  Alejandro Toledo con el personaje de Estragón; Patricia Yáñez y Karla Reyes quienes alternan el papel de Lucky y Muchacho, y por último Luis Arturo García quien da vida a Pozzo, pues pasan de situaciones trágicas, a otras de comedia y de reflexión, de acuerdo a la estructura de sus personajes.

Técnicamente, la iluminación responde al transcurso del sol y la llegada de la luna en escena; en cuanto a escenografía la sensación de profundidad recae en un parte del escenario en forma de rampa, y al fondo un árbol en forma de cruz hecho con alambres.

Un plus de este montaje es la historia y arquitectura del teatro donde se presenta, el Sergio Magaña, en la colonia Santa María la Ribera, donde se representa de jueves a domingo.

Vale mucho la pena disfrutar esta obra teatral, pues resulta de gran calidad técnica e interpretativa a cargo de la Compañía El coro de los otros. En verdad no deje de verla, termina temporada el 1 de diciembre.

Espero sus comentarios aquí o en twitter: @JuanManuelGH . Y ya sabe, nos encontramos la próxima semana con más de lo que se ve en teatro… Desde la butaca.

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