Made in México, no sólo de amor a la tierra…

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Desde la butaca…

Por: Juan Manuel González Hernández.

Made in México es la historia de una familia que, después de 30 años de no verse, el destino les da oportunidad de reencontrarse y descubren que el tiempo y la distancia sí han provocado cambios.

Rocío Banquells y Juan Ferrara, dan vida a Osvaldo y a Marisela, una pareja a la que la devaluación económica de México obligó a emigrar a Estados Unidos y, sin que el llamado sueño americano estuviera en sus planes, lograron sobrevivir en una sociedad que con el paso de los años fueron adoptando.

Por otra parte, Rafael Inclán e Isaura Espinoza, El Negro y La Yoli, son los familiares que se quedaron a vivir en México y a quienes tampoco las circunstancias, sobre todo económicas, les fueron tan favorables.

¿Por qué digo que Made in México es más que amor a la tierra? Porque si bien es cierto que está muy marcado el hecho de que, a pesar de la estrechez económica en que viven, La Yoli defiende el amor que siente por su país y por la historia de vida que han escrito sus antepasados en este lugar, por otra parte se encuentra otra opción, la que representa El Negro de mudarse a Estados Unidos, para buscar un cambio en sus vidas, apoyándose en su hermana Marisela.

A través de los personajes de Marisela y Osvaldo nos damos cuenta de que las cosas para los paisanos que radican en la Unión Americana no son tan fáciles, ella que no olvida los tragos amargos que sufrieron para acoplarse a una vida diferente; mientas que él siempre guarda nostalgia por las personas y las historias que quedaron en su tierra. Y cuando tienen oportunidad de regresar a su país, esos sentimientos se potencian.

Hay un par de frases que dicen los personajes y que rescato, porque considero que son piedra angular en la historia: “Tener metida la tierra en la sangre” y “La vida no se rehace, se vive nada más”.

¿Por qué me estoy centrando en la anécdota de esta puesta en escena? Porque la calidad interpretativa de los actores logran envolvernos en su historia: la jocosidad con que Rafael Inclán pinta a su personaje; la fuerza interna que le da Isaura Espinoza a La Yoli; ese reproche a la vida que mantiene Rocío Banquells para su papel; y las emociones contenidas con que Juan Ferrara crea a Osvaldo, hacen que se genere una mezcla de emociones y sentimientos que permean el espacio.

No se puede hablar de que un actor o actriz destaque sobre otro, pues en este montaje todos demuestran calidad interpretativa, respeto por sus compañeros y amor por su trabajo, dando vida a la obra escrita por Nelly Fernández Tiscornia, bajo la dirección de Manuel González Gil, y teniendo como directora residente a Anahí Allué. La producción corre a cargo de Sergio Gabriel.

Seguramente en las pasadas fiestas decembrinas, en cientos de hogares mexicanos, se vivieron historias parecidas a esta de Made in México, que se presenta en el teatro Jorge Negrete. Y, como dijo alguna vez Rafael Inclán, es de esas historias que valen la pena su permanencia prolongada en la cartelera.

Espero sus comentarios aquí o en Twitter @JuanManuelGH. Nos encontramos la próxima semana, con más de lo que se ve en teatro… Desde la butaca.

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