El reencuentro y No… o lo que se comió el silencio

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Desde la butaca…

Por: Juan Manuel González Hernández

El reencuentro…

¿Quién dice que el diván del psicólogo es el único lugar donde los traumas encuentran salida?

Dos hombres y una mujer son los protagonistas de El reencuentro, una historia que más que hablar de volverse a ver físico entre los personajes, plantea sentimientos, emociones y heridas que permanecen vivos con el paso de los años y que en ocasiones es necesario echarles un vistazo para sanarlos.

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Foto: Cortesía de la Producción

La obra es de la autoría y dirección de Pablo Valentín, actor de la telenovela El color de la pasión, donde echa mano de la filosofía popular a través de dichos mexicanos para enfrentar a los protagonistas consigo mismos, hacerlos reconocer sus debilidades, no para destruirlos sino para hacerlos más fuertes.

Aquí, Yolanda Ventura da vida a Jessica, una mujer con ciertos comportamientos de niña, que su temor a solucionar los problemas en una relación de pareja la orilla a alejarse e involucrarse en una nueva. Obviamente su trabajo es muy distinto al que interpreta en la telenovela Quiero amarte.

Darío Ripoll personifica a Javier, un hombre que dejó puestas sus ilusiones en Jessica desde su adolescencia y a veinte años de distancia todavía piensa que puede ser la pareja que tanto anhela.

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Foto: Cortesía de la Producción

Mientras que Luis Orozco, Sergio, el mesero, pasa de ser un simpático personaje a un psicólogo que creó toda una estrategia para reencontrarse con los otros dos y, por medio de una terapia poco común, resolver la historia de amor entre Jessica y Javier, y la suya misma.

Y un cuarto personaje en esta historia es sin duda el Café El reencuentro, pues cada objeto y detalle de iluminación es un pretexto para provocar en el resto de los personajes una desfogue de sentimientos negativos.

Algo que se disfruta de esta puesta en escena es la sencillez con que se plantea, no es pretenciosa en ese sentido, pues tanto las situaciones como el lenguaje son coloquiales.

Tampoco tiene un clímax tan drástico físicamente porque el trabajo escénico está más enfocado a las emociones que a las acciones.

Los momentos de tensión vienen seguidos de otros en tono de comedia que hacen más amena la obra.

Algo que rescato del juego escénico es la atención que ponen los actores para entablar el diálogo entre sus personajes y mantener la atención de los espectadores. A estas alturas de la temporada la historia fluye con muy buen ritmo.

El reencuentro está producida por Eduardo España, quien, por cierto, hace una divertida participación en voz off anunciando las llamadas.

Esta obra se presenta los miércoles en el recién estrenado Foro Lucerna, ubicado en la colonia Juárez, del Distrito Federal.

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No… o lo que se comió el silencio

 

Aquí son dos hermanos quienes hacen de un restaurante un consultorio psicológico donde exponen los traumas de infancia y adolescencia que vivieron en el seno familiar. Uno sale de ese ambiente y el otro se queda, dejando en el aire la duda de quién fue más valiente.

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Foto: Cortesía de la Producción

Así vemos justificado el título cuando los protagonistas, que se han guardado (comido) sus corajes, temores y reproches, no aguantan más, se indigestan y explotan, rompiendo la cadena del silencio.

Aunque suena un poco deprimente la trama, el juego escénico no lo es tanto, pues echa mano de un tercer personaje, el mesero que, como en el caso anterior, viene a aligerar la situación con sus ocurrencias.

La obra está escrita por Alejandro Belmonte, quien también plantea una historia cotidiana para ser contada sin tantos adornos literarios ni de producción, más bien centrados en la interpretación actoral, pues se enganchan de la interpretación del otro para dar fuerza a sus personajes y hacerlos explotar en el momento preciso, sin caer en la exageración.

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Foto: Cortesía de la Producción

Un detalle interesante de este montaje, que podríamos calificar como microteatro o teatro breve por el corto tiempo en que se cuenta, es que logra involucrar al público hasta convertirlo en un personaje más de la historia.

Pero, a pesar de esta cercanía, se mantiene la convención teatral al delimitar con una plataforma e iluminación el terreno de la ficción.

En No… o lo que se comió el silencio actúan, alternando funciones, Alejandro Belmonte, Dyego Toussaint, Iván Carbajal, Javier Noriega, Édgar Mote y Alex Masariegos. Se presenta los viernes y sábados en el Teatro Roma, otro espacio que recién abrió sus puertas.

Espero sus comentarios aquí o en twitter @JuanManuelGH y ya lo saben nos encontramos la próxima semana con más de lo que se ve en teatro… “Desde la butaca”.

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Foto: Cortesía de la Producción

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