“El principio de Arquímedes”… Una tormenta en la alberca

ricardo-escobar-370x270_2(1)Por: Juan Manuel González Hernández

Debo reconocer que la racha de muy buenas obras de teatro sigue vigente en la cartelera de la Ciudad de México. Ahora toca el turno para hablar de El principio de Arquímedes, que también sacude al espectador por el tema y la forma de abordarlo.

En física, el Principio de Arquímedes afirma que “un cuerpo total o parcialmente sumergido en un fluido en reposo, recibe un empuje de abajo hacia arriba igual al peso del volumen del fluido que desaloja”.

En la dramaturgia, el barcelonés Josep María Miró transforma este principio para crear una historia donde Rubén, un instructor de natación, es acusado de besar a un niño en la boca para animarlo a nadar sin “flotis”.

Podríamos decir que el beso de Rubén es “el cuerpo que se sumerge” y desencadena toda una polémica entre los padres de los alumnos (“el empuje de abajo hacia arriba”) quienes por miedo a que sus hijos sean abusados físicamente emiten una serie de acusaciones en contra del instructor y los directivos del centro deportivo, donde todo parecía estar en calma (“el fluido en reposo”).

Es así como en la alberca se provoca una tormenta de emociones donde los personajes se convierten en víctimas y victimarios al mismo tiempo.

Pues El principio de Arquímedes nos demuestra la susceptibilidad de todos los seres humanos para convertirnos en blanco de un señalamiento, aplicando el popular refrán de “ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio”, pues cada uno de los personajes revela en escena un problema personal que prefiere hacer a un lado para juzgar al otro.

Estos elementos los plantea de manera precisa el director Diego del Río, recreando escenas con una enorme cantidad de movimientos físicos; pero cuando se aborda el supuesto acto de “pedofilia”, los actores entran en una dinámica diferente, pues la confrontación se limita de acciones para dar paso a las emociones, que se traducen en intensos emplazamientos verbales.

Es un placer disfrutar la capacidad histriónica de Mariano Palacios (Rodrigo en la telenovela El Color de la Pasión) y de Humberto Busto (Apolinar en Los Héroes del Norte) que junto con Fernanda Borches y Arturo Barba -o Héctor Kotzifakis, con quien alterna funciones- se lanzan en un tobogán de emociones con sus personajes para armar este rompecabezas que, de origen, no tiene orden cronológico por lo que se ven obligados a repetir parte de las escenas con la misma carga emocional y expresión corporal para unir una y otra pieza. Y logran armarlo.

Interesante el manejo de la escenografía para que el público vea la historia desde diferentes puntos de vista.

Cabe señalar que la obra no tiene un final explícito y se dan los elementos necesarios para que cada espectador saque sus propias conclusiones.

“El principio de Arquímedes” se presentará lo que resta del mes de abril en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque, y en mayo, continuará su temporada en el Foro Lucerna, de la colonia Juárez.

Espero sus comentarios aquí o en Twitter @JuanManuelGH

Nos encontramos la próxima semana con más de lo que se ve en teatro… Desde “La Butaca”.

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