El malinchismo del mexicano con su cine…

REYESPor: Omar Reyes.

Este lunes confirmé algo que pensaba desde hace tiempo. Las nominaciones al Ariel, premio que reconoce a lo mejor de cine mexicano, no provoca la misma expectativa y emoción como las del Oscar.

 

¿Malinchismo, falta de interés o de información?

Para mí son las tres. Existe un desdén, en parte, ante la mala fama que se ganó a pulso nuestro cine durante décadas con producciones infames y carentes de calidad. También existe la coparticipación de los medios de comunicación al no dedicar el tiempo y la atención “necesarios”. Los conductores y titulares de espacios informativos -estoy seguro- no han visto más de dos filmes nominados y tampoco les interesa verlas.

Alguien me preguntaba ese día que si los premios (nominaciones) estaban buenos. Sí, y no, me sorprendió la pregunta. Dicen que las cosas hay que tomarlas de quien vienen.

Les respondí que eran las mejores en mucho tiempo, que las categorías estaban reñidas y que seguramente la votación, la elección del jurado, iba ser una tarea difícil.

Por otro lado la falta de información y/o difusión de las películas que resultaron nominadas es otro de los factores que alientan el malinchismo del mexicano.

La correcta difusión y exhibición de las cintas propicia que exista un caldo de cultivo negativo.

¿Cómo sentirse identificado con una película que todavía no se ha estrenado o cómo recordar esa película si apenas la dejaron dos semanas (si bien nos va) en cartelera? En parte, tienen razón.

De los largometrajes nominados a Mejor Película, sólo Heli, Los Insólitos Peces Gato y No Quiero Dormir Sola, han tenido un estreno comercial en forma mientras que La Jaula de Oro, Club Sandwich esperan su turno.

Algunas de las restantes categorías del Ariel están basadas casi al cien por ciento en estas cintas, por tanto será difícil que el consumidor mexicano tenga idea de quién se le está hablando.

¿Qué se debe premiar en una ceremonia así, la calidad o la popularidad?

No se aceptan devoluciones y Nosotros los nobles, óperas primas, son dos muestras de lo que quiere el espectador en la pantalla grande. No son buenas, pero entretienen; no son de una gran factura visual pero divierten.

Aun así, la de Eugenio Derbez, por decisión propia, no fue inscrita y la de Gary Alazraki, sólo tiene dos nominaciones: Luis Gerardo Méndez como Mejor Actor, y Guión Adaptado.

Como digo, pienso y sostengo, no fuera el Oscar porque todo mundo ya hubiese hecho su pronóstico, sus quinielas y hasta su fotito con la estatuilla dorada montada en redes sociales. Además a todo mundo le saldría el crítico y experto en la materia, y programas de televisión y radio se hubiesen preparado.

Lamento mucho que esto no vaya suceder con la entrega 56 del Ariel, el próximo 27 de mayo.

 

Nos leemos en @_omarreyes_

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