El Sorprendente Hombre Araña. La Amenaza de Electro.

REYES

Por: Omar Reyes.

Un poco de humor involuntario.

Me atrevo a decir que seré de las pocas personas a las que no les gustó la secuela del Hombre Araña. Así que tampoco me siento decepcionado.

No estaba emocionado por verla, ni era la película que esperaba en el 2014 porque considero que habrá mejores.

Para empezar, deseo que el humor involuntario (o voluntario) en las películas de súper héroes sea menor.

La primera carcajada (sin querer) me la arrancó el diálogo que sostienen Peter y Gwen cuando ella le reclama, casi al principio de la cinta, que no debe de tener dudas, ni sentir pena por buscar qué hacer con su vida porque él es: ¡¡¡ Spider Man!!!!.

No compré para nada la habilidad del científico Richard Parker de ser capaz de cargar y mandar un archivo en su computadora cuando el avión destrozado va en picada. ¿Cómo no evitar pensar, que eso no puede ser verdad en la realidad? Ojalá las situaciones inverosímiles sean menos frecuentes en este tipo de películas.

Mientras veía la película, no pude definir si fue intencional por parte de los guionistas, Alex Kurtzman y el mexicano Roberto Orci, crear por momentos a un Spider Man gracioso, con diálogos tontos, ñoños, con chistes locales fuera de tiempo.

Un ejemplo es cuando enfrenta por primera vez a Electro en Times Square. Suficiente tenemos con que Peter Parker sea un nerd. Otro ejemplo: cuando él quiere lavar su súper traje pero la Tía Mary se ofrece a hacerlo para esconderle un secreto.

Entiendo que Parker es un post adolescente que trata de mostrar cierta rebeldía ante un pasado duro y difícil, que no sabe en realidad qué hacer con su nueva personalidad; la paradoja que enfrenta es dar la certeza y fe a la gente de que las cosas van a salir bien a costa de que en su vida todo es un desastre.

Los villanos me rayaron, me quedé satisfecho, con las interpretaciones de Jamie Foxx y Dane DeHaan como Electro y Harry Osborn (al final ya como Green Goblin), respectivamente.

Me sentí especialmente atraído por la desgracia personal de Max Dillon, un solitario ingeniero, carente de autoestima, presa de las circunstancias, talentoso, inteligente, pero con un rencor sembrado entre las venas, producto de ser prácticamente invisible para todos, excepto para Spider Man, y aquí el primer dolor de cabeza para el súper héroe.

Por otro lado, Harry Osborn es el típico ejemplo de que el dinero no lo compra todo, no da la felicidad y mucho menos garantiza la salud. Es un joven que a su corta edad se convierte en dueño de las industrias Oscorp, que implora la sangre del Hombre Araña a como de lugar. Segundo conflicto para nuestro anfitrión.

Disfruté una vez más la habilidad de Marc Webb en el manejo de las relaciones interpersonales, de los sentimientos, de las frustraciones, de las emociones a tope.

La actuación de Jamie Foxx me pareció bastante aceptable porque fue capaz de ofrecer un personaje redondo, con defectos que una vez como Electro potencializaron su maldad.

Y como la desgracia nunca viene sola, Dane DeHaan, en su calidad como villano circunstancial, encuentra en el eléctrico malvado, a un aliado para hacerse de la cura a su mal y así convertirse en El Duende Verde.

Recomiendo ver El Asombroso Hombre Araña por éstas magnificas actuaciones y por el destino cruel que enfrentará Gwen Stacy.

Un final emotivo y poderoso que se echa a perder al caer de nueva cuenta en situaciones de comedia involuntaria, tal y como al principio les contaba.

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Nos leemos en: @_omarreyes_

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