Piaf… vivir por una voz

Víctor Tolosa

Por: Víctor Manuel Tolosa

Hace unos días se estrenó una obra sensacional, es una muestra de la vida y obra de una de las cantantes francesas más célebres del siglo XX. Es la representación de los últimos 20 años en la vida de la intérprete, Edith Piaf.

La obra titulada Piaf… vivir por una voz, en la que la cantante y actriz, Arianna da vida a Piaf, de los 27 hasta los 47 años, justo cuando fallece por causa de una hemorragia interna debido a una insuficiencia hepática. Déjenme decirles que la artista mexicana, es la réplica casi perfecta de Edith, pues tiene un parecido físico impresionante y aparte su voz, es similar al interpretar temas como: “La Vida en Rosa” (La Vie en Rose) y “No me arrepiento de Nada” (Non, je ne regrette rien), en vivo con músicos en escena.

 

 

Me llevé una gran sorpresa al escuchar cantar a Hugo Serrano, quien hace el personaje de Theo Sarapo, el peluquero que conoció justo un año antes de morir, un griego de 26 años, 20 años menor que Edith. Este fue la joven promesa que lanzo Piaf y que fuera su segundo amor en la vida de la Diva Francesa, ya que el primero fue el boxeador Marcel Cerdán, quien murió en un accidente aéreo, cuando viajaba de París a Nueva York, para encontrarse con “El Gorrión de París”, aunque se cuenta que en su vida hubo muchos hombres de talla internacional, como: Marlon Brando, Yves Montand, Charles Aznavour, entre muchos más.

 

 

Otto Sirgo hace el personaje de Louis Daguerre, quien fuera el representante durante casi 20 años de Edith. En la función que me tocó ver el sábado pasado, estuvo supliéndolo el actor Iván Caraza; y como olvidar a Dobrina Cristeva, quien hace a Momone, la hermanastra y mejor amiga de Edith desde la infancia, cuando compartían sus cantos en las calles de París.

 

 

La obra es una maravilla para los que somos admiradores de la cantante, ya que nos muestra muchos detalles de cómo era su vida tras bambalinas. Recordemos que la vida de esta mujer fue una tragedia desde que nació bajo la farola ubicada frente al número 72, de la calle Belleville, ya que su mamá no alcanzó a llegar al hospital.

 

 

Anneta, la madre de Edith, era demasiado pobre por lo que no podía criar a su hija, así que decidió dejarla en manos de su mamá, quien en lugar de alimentarla con leche en biberón, esta le daba vino excusándose de que así le mataba los microbios que había en el ambiente del hogar. Después la entrega al padre, quien está a punto de irse a la Primera Guerra Mundial y se la lleva a su madre, la abuela paterna, quien era dueña de una casa de prostitución, así que la niña creció bajo los cariños y educación de mujeres “non santas”.

 

 

 

Cuando su padre regresa de la guerra, recoge a su hija y la lleva a trabajar y vivir a la calle, con quien Edith empieza a mostrar su excepcional voz interpretando canciones populares junto a él, hasta que decide dejarlo y es cuando empieza a cantar en los cabarets parisinos, llegando a el Music Hall, los discos, las películas, las grandes presentaciones, la conquista de América y el mundo con su voz.

 

 

Edith Piaf, disfrutó la vida al máximo, vivió lo que tenía que vivir y se fue trágicamente, tal cual lo podemos ver en esta obra de teatro: Piaf… vivir por una voz. Se las recomiendo totalmente. Nos escuchamos diariamente en: www.onceonceradio.com

 

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