Bajo la misma estrella… Para llorar

REYES

Por: Omar Reyes

Sin duda es uno de los estrenos esperados por quienes leyeron la novela en la que está basada la trama. Este jueves Bajo la misma estrella hace oficialmente su debut en las salas de cine de México.

En lo personal estaba interesado en ver como había quedado el trabajo de adaptación que hicieron Scott Neustadter y Michael H. Weber, guionistas detrás (y parte del éxito) de 500 Days of Summer, cinta que puso en el plano mundial a Marc Webb, hoy director de Spiderman.

Josh Boone, es un novel cineasta que con este filme suma su segundo, tras Stuck in Love. Y aquí, para mí, un problema con la falta de experiencia.

Es amplia y conocida la trama, dos adolescentes en ciernes, Hazel y Augustus, que están condenados a la tumba al ser pacientes de cáncer, pero cada uno con una visión diferente de la vida. Ella alérgica a que sean condescendientes con su enfermedad y lidiando con sus padres, particularmente su madre, para que tenga amigos y se divierta. Él, un tipo alivianado, que se presenta como el ‘dude’ que ya digirió su futuro desenlace en este mundo, pero con el miedo a ser olvidado.

Cuando la película daba esbozos de la relación entre Hazel y Augustus, de cómo iba pasando de la amistad al amor,  pensé inmediatamente en aquel público que se quedó “huérfano” una vez que acabó (para el bien de la humanidad) la saga de Crepúsculo. Dije, aquí van encontrar refugio.

Pero algo sucedió que, poco a poco, el rumbo de la historia se fue llenando de objetos, lugares, formas, frases comunes en una historia de romance. Ella al hospital, él acude a verla, el papá lo batea. Él le lleva flores y espera pacientemente en la puerta de la casa. Ella se siente atraída porque encuentra al niño rebelde y optimista –paradójicamente-, quien le enseña a ver el destino de otra forma.

Ella fanática de un libro y obsesionada por conocer al autor. Él hace todo lo posible para que esto suceda. Él le prepara un pic nic, ella acepta. El resultado de todo esto es de lo más cursi. Caminatas por un lugar extravagante, singular como Ámsterdam, Holanda,  cena en un restaurante bonito, donde los dos conocen y prueban el champagne y enfrentan su primera decepción provocada por un magnífico Willem Dafoe.

 

 

Intermedio:   Sentí un alivio cuando Willem apareció en escena interpretando a Van Houten.

Continúo…

Augustus confiesa que el mal silencioso ha vuelto y cobrado mayor fuerza. ¿Adivinen quién muere primero? Aja, acertaste!

El cáncer es un vehículo para enganchar a ese público en plena formación de la personalidad y búsqueda de identidad. Nunca, y me queda claro, fue un objetivo o un tema a desarrollar en otros campos dramáticos, como tampoco el presunto conflicto con los padres de Hazel,  y cuando lo hubo, se resolvió en menos de un minuto.

Sentada (o) en el cine, de repente, te encontrarás con reacciones dignas de Believers fans, que ríen a carcajadas  por la cosas ridículas ‘cute’ que dice Augustus y después los pañuelos y mocos harán acto de presencia.

Bueno, hasta el viacrucis de Anna Frank sirve como motor para enganchar más y esto me parece que debió dejarse a un lado porque hay pasados que merecen respeto.

Efectivamente Bajo La Misma Estrella va por ese mercado puberto, que busca en este tipo de películas creer que sí se pueden bajar las estrellas. Por ello no me extraña que el libro sea un éxito total en ventas, no me extraña que Hollywood con su visión efectiva para los negocios haya comprado los derechos para su explotación.

Bajo la misma estrella, es totalmente predecible y aun si no has leído el libro (como yo, y ni intentaré) te darás cuenta que  la médula de esa publicación fue extraída intacta para el cine.

Pretende sensibilizarte, por medio de la tragedia y el amor, sobre las oportunidades que tienes en la vida y en aquellas que estas dejando ir.

No dudo que sea un hit. Bajo la misma estrella es una película para llorar a gusto, claro si eres muy romántica (o) y de corazón bonachón. Para llorar, si es mala o no, eso lo dirá el público en general con un lógico reflejo en taquilla.

Desde el punto de vista subjetivo no puedo contener el enojo que me causó ver Bajo la misma estrella por varias razones.

La primera de ellas es porque siento que es una película excesivamente manipuladora, repleta de clichés y larga.  La segunda  es porque en la “función de prensa” me dio la impresión de que había más reporteros/periodistas fans que van por las palomitas y el refresco, que se comportaron como Gagamonsters fans con la trama, llevando sus emociones al extremo.

Me preocupaba mi salud. Casi salgo con un coma diabético de tanta cursilería.

Nos leemos en @_omarreyes_

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