La velocidad del zoom del horizonte

ricardo-escobar-370x270_2(1)

Desde la butaca…

Por: Juan Manuel González Hernández.

Pocas veces se ven obras de teatro de ciencia ficción y que dejen complacido al público y esta es una de ellas.

No fueron necesarios elaborados efectos especiales para contar esta historia de David Gaitán, pues el texto, las actuaciones y apoyados en el diseño sonoro y de iluminación lograron atrapar al espectador.

2

Foto: Cortesía INBA

Uno de los puntos importantes de esta obra es que explotan la capacidad imaginativa que tenemos las personas, sobre todo cuando somos niños, pues por momentos el montaje parecía un juego infantil de astronautas (y ¿quién no ha jugado a eso en su niñez?), pero aquí con una estructura dramática.

Con esta cualidad, involucrar al público en sus convencionalismos, es decir, transportan a esa nave donde se encuentran un grupo de investigadores que se ven constantemente atacados por seres irreales que, con sólo pensarlos, adoptan una presencia física y que, al darles un lugar en la vida real, arriesgan la existencia de la humanidad. Todo ello con una premisa: la sangre como prueba de que somos seres pensantes, emocionales, con razonamiento y voluntad propios.

3

Foto: Cortesía INBA

Así, surge una serie de confrontamientos éticos, morales y sociales sobre la raza humana y su anhelo de conocimiento ¿para qué?: ¿Para tener mayor poder sobre los demás? ¿Para descubrir qué hay después y qué hubo antes de nuestra existencia? ¿Qué tanta verdad acepta el ser humano?

En escena se disfruta la actuación de todos y cada uno de los integrantes del elenco. Nuevamente reconozco el trabajo Tomás Rojas, quien se desprende totalmente de su personaje en La casa de los espíritus para dar vida aquí a un investigador que lleva consigo la presencia de su madre joven, interpretada por Esmirna Barrios, aunque eso signifique matarla una y otra vez el día de su cumpleaños.

4

Foto: Cortesía INBA

Úrsula Pruneda como sobreviviente de esta misión y quien no puede desprenderse de su hermano, representado por Raúl Villegas, y por ello oculta un secreto.

El parecido físico de Antonio Alcántara y Jorge Escandón les permite representar un juego escénico muy interesante, pues con sus personajes se aborda el tema de un hombre real y otro ficticio. Además del trabajo de Christian Cortés, dando vida a un ser extraño.

5

Foto: Cortesía INBA

Y el mismo David Gaitán forma parte del elenco dando vida a otro de los investigadores y quien a leguas se nota el disfrute que siente por representar su historia.

Esta obra, dirigida por Martín Acosta, en sus dos horas de duración sin intermedio, deja en claro la historia de cada uno de los personajes, justificando su presencia y sus acciones en escena, incluidos un par de desnudos.

6

Foto: Cortesía INBA

La velocidad del zoom del horizonte se presenta de jueves a domingo en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque, (atrás del Auditorio Nacional).

Espero sus comentarios aquí o en twitter @JuanManuelGH y nos encontramos la próxima semana con más de lo que se ve en Teatro… Desde la butaca.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s