Perro sin raza

juan manuel

Por: Juan Manuel González Hernández.

La experiencia de anoche comenzó desde el momento en que el elenco de Perro sin raza se sumó a la iniciativa de encender una vela en pro de la paz y #LuzParaMéxico.

Ya en escena, presenciamos una historia de humor negro que aborda la vida de un grupo de cuatro oficinistas, quienes inmersos en la rutina y acoso laboral, pierden su identidad convirtiéndose precisamente en eso: “perros sin raza”, hombres y mujeres sin identidad propia, grises y autómatas.

El inglés Ed Harris retrata así el mundo rutinario al que estamos expuestos donde a pesar de la cercanía física de los personajes como compañeros de trabajo hay una ausencia y distanciamiento emocional, pláticas superficiales y, cuando la cloaca se destapa, surgen secretos y rencores, traducidos en agresiones físicas o verbales.

Y es que cada uno de los personajes oculta su verdadero talento y personalidad para sumarse al objetivo de la empresa, “ser cerdos y no gallinas”.

En el escenario convertido en oficina deambulan Juan Solo, hombre que sufrió la muerte de su hija adolescente y en busca de compañía; Dulce Mora, que se siente poco valorada en la empresa, descargando el malestar con su equipo de trabajo; Elvis, un joven que parece tomar el trabajo como escape a su vida al lado de su padre; María García, la nueva del trabajo, tímida y con baja autoestima; y Pipop, una alucinación de María, representada por una mujer con problemas para hablar.

Perro sin raza no es una historia convencional y puede provocar desconcierto en el público ya que parece un rompecabezas donde faltan piezas, y las existentes no quieren embonar con el resto.

Es por eso que el trabajo de Mariana Burelli y Mauricio Isaac se disfruta más en escena, pues sus personajes muestran una evolución constante y se apoyan en la monotonía de acciones y el limitado desplazamiento físico para generar un trabajo interno y dotarse de fuerza cuando reconocen sus aptitudes y las convierten en válvula de escape.

Además de los cuatro personajes, el reloj adquiere relevancia en el montaje, pues cada minuto que en él transcurre envuelve al público en esa vorágine laboral, donde no hay tiempo que alcance para poner fin a los pendientes de la oficina.

El resto del elenco lo conforman Hernán Mendoza, Norma Angélica y Rocío Verdejo, dirigidos por Fernando Rovzar.

Perro sin raza se presenta martes y miércoles, a las 20:30 horas, en el Teatro Helénico.

Si tiene tiempo, espero sus comentarios aquí o en twitter @JuanManuelGH . Nos encontramos la próxima semana con más de lo que se ve en teatro… Desde la butaca.

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